Brillan monedas oxidadas
Cuentos excepcionales de un escritor discreto y recordado.
No es tan conocido como debiera Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929), novelista, ensayista y traductor cuidadoso de la obra de escritores de lenguas eslavas como Pushkin, Turgueniev o Chejov. A pesar de ello, sí podemos afirmar que nos hallamos con la obra de uno de los creadores más importantes del panorama narrativo actual.
Ya habíamos tenido ocasión de conocer sus historias relacionadas con la Guerra Civil y los años de la postguerra, publicados en tres volúmenes (Largo noviembre en Madrid, La tierra será un paraíso y Capital de la gloria) que confirmaban la extraordinaria calidad literaria de los cuentos de Zúñiga.
Ahora reseñamos este volumen, aparecido hace unos años, que supone una breve antología formada por quince cuentos escritos en distintos momentos de la vida literaria del autor, en los que se muestran escenarios y épocas muy distintos, siempre en un mundo presentado con ese peculiar realismo que en muchos casos trasluce un simbolismo que va más allá de lo que las historias aparentemente cuentan. Los personajes que habitan los mundos que aparecen en Brillan monedas oxidadas buscan, en medio de ambientes, lugares y épocas diversos, un atisbo de felicidad que difícilmente alcanzan. Tanto si la historia se sitúa en una ciudad castellana del siglo XVI o XVII, en la que se muestra la temerosa situación de los moriscos perseguidos por su condición, como si la acción se desarrolla en una noche madrileña de ahora mismo, los protagonistas se rebelan contra un destino aciago. Llevan unas existencias vacías y pretenden escapar de la rutina y de los convencionalismos asfixiantes arrostrando riesgos en donde el miedo, la tragedia y la muerte se entrecruzan y todo ello dentro de situaciones que responden a una lógica que a veces roza el absurdo, en espacios abiertos o cerrados pero siempre opresivos.
En el cuento titulado “Has de cruzar la
ciudad”, para mí uno de los más interesantes, una chica joven, Carmela, recorre
como repartidora de pizzas las calles de la gran ciudad sobre su humilde
motocicleta, dejando sus encargos. Este viaje cobra un sentido simbólico: las
calles por las que transcurre, los personajes descritos, las situaciones, los
anuncios, la canción que oye cantar, la conversación con un estudiante, y la
decisión que la llevará, desnuda, a atravesar la ciudad sobre su montura hasta
perderse en una especie de mítico viaje “al fin de la noche”.
J.E.
Zúñiga maneja con tal maestría el lenguaje literario que casi no se nota que lo
es y que recuerda la manera diáfana de las narraciones contadas por vía oral,
aparentemente desprovista de los recursos habituales de la estilística
literaria escrita. Creo que puede ser una lectura atractiva para
aquellos que se interesan por la narrativa de un escritor de calidad.
ZÚÑIGA, Juan Eduardo: Brillan monedas oxidadas.
Ed. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2010. 146 páginas.
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